Escolanía de la Abadia Benedictina de Santa Cruz de El Valle de los Caídos, en la Comunidad de Madrid. Imagen:www.hola.com

 

 

Buscando un lugar de concentración, trabajo y que me pudiera ayudar a elaborar mi investigación sobre temas de ceremoniales litúrgicas, llegué a un sitio fantástico y lleno de historia viva, nada más y nada menos que en la abadía benedictina del Valle de los caídos, donde el silencio y el orden aguarda una gran vivencia en la que se encuentra un tesoro vivo.

Una experiencia personal me ha llevado a escribir el siguiente artículo. En mi retiro intelectual en la sierra del Guadarrama y acompañado de un gran amigo al cual estimo mucho por su apoyo incondicional en todo momento, los grandes ojos de la humanidad centraban mi presencia en los paseos de la noche bajo el manto de las estrellas que me abrigaba en las frías noches de la sierra de la capital de España. Pero es algo más bonito y carismático lo que tengo que contar.

Una vez instalado en la hospedería interna del monasterio compartí el protocolo de convivencia y comunidad de los monjes Benedictinos, compromiso firme de que estaba allí para aprovechar al máximo el tiempo de estudio e investigación sobre ceremonial litúrgico. Empezábamos las mañanas con la oración de Laudes y otras tantas a lo largo del día. No nos olvidemos que la vida contemplativa vive para con los demás. Las oraciones y peticiones de estos sencillos monjes están siempre basadas en el descanso de los caídos y aquellos necesitados en el mundo de hoy. Nada alejados de la realidad, su humildad y sencillez se basa en su protocolo diario, sus paseos por los claustros en busca de silencio y concentración marca la mañana de un largo día. Su entrada a la capilla de dos en dos detrás del padre abad, el cual tiene atribuciones episcopales tales como, el solideo casquete de seda o tela ligera que tapa la coronilla, que saca al comenzar la plegaría eucarística y vuelve a ponerse después de la comunión, ya que se quita -solo ante dios- como su nombre indica. Su color varía indicando la jerarquía del ministro que lo viste (Blanco Su Santidad el papa, rojo cardenales y morado obispos). Su anillo: simboliza el desposorio del obispo con la iglesia, a la cual entrega su vida con una fidelidad incorruptible. Y por último, la cruz pectoral: es la cruz que prende del pecho con una cadena; recuerda la pasión del señor, como momento supremo de su entrega por la redención del mundo.

Una vez terminada la oración se pasa en orden al desayuno, más riguroso aún que lo anterior. Rectos, pegados a la mesa y en el momento de entrar al comedor se hace una pequeña reverencia con la cabeza hacia la cruz que preside el comedor. Se ofrece una sencilla oración de acción de gracias y una vez terminada da comienzo el desayuno. Austero como no, galletas, leche y en algunos casos fruta, todo esto seguido de un orden en la presentación de la mesa y compartiendo los alimentos distribuidos en proporciones iguales para que no sobre pero que tampoco falte.

Finalizado el desayuno se procede a las horas de estudio o tareas asignadas. Da verdaderos escalofríos verlos tan elegantes y a la vez tan humildes, sus hábitos de color negro con un escapulario idéntico a su túnica y adornado con un cinturón de piel del mismo tono; sus andares rectos y fervorosos con gran elegancia y ceremoniosos en todo aquello que hacen. Llegué a la conclusión que seguramente buscan la belleza y la perfección como signo de obediencia y entrega a Dios. Ello me recuerda cuando tengo que colaborar, o ejercer de responsable de algún acto o ceremonia, al cual debo ir elegante y en perfecto estado como ejemplo de la perfección y el orden al que represento. Una vez terminadas sus horas de trabajo y las mías llegamos al momento máximo por excelencia, a la misa conventual en la basílica. Su entrega a la perfección es innegable, la procesión de entrada marcada por la escolanía de la Santa Cruz, niños con sus dulces vocecitas blancas y acompañadas de todo un ritual gregoriano y monástico hacen de esta celebración algo sin igual.

Al término de la Eucaristía se regresa al estudio y al retiro personal. A la hora de asistir al comedor para iniciar la comida viene a ser el mismo rito que el anterior marcado, pero con excepciones muy concisas: se lee primero un artículo de la regla por la cual se rigen los religiosos de la vida monástica, son bendecidos los alimentos y durante la comida se leen unos relatos o textos históricos. Una vez terminado, el monje Benedictino al cual le toca la labor de servir a su comunidad, se dirige al centro del comedor y hace una pequeña reverencia avisando al Padre abad que todos han terminado y se puede concluir. Siendo así el abad da gracias y en sigilo y riguroso orden se disponen a salir hacía el claustro del monasterio, volviendo a tener tiempo para el descanso, tareas, retiro personal e incluso estudio.

A media tarde, siguen sus oraciones que, una vez terminadas, pasan al comedor para terminar el día con la cena, al igual que en la comida. Siempre más ligera que la anterior (no olvidemos que se basan en la humildad y la pobreza)

Por último, a las nueve y media, aproximadamente, se da gracias por el día, y se realizan las oraciones oportunas llevando a los monjes al silencio nocturno. La noche da paso al día, el cual vuelve a empezar para ellos rigiéndose por las mismas pautas de protocolo que el día anterior. Qué verdad es que la belleza llega cuando el orden y la constancia son seguidas en el tiempo.

Verdaderamente me sorprendí y creí que esto podría interesar a alguien, pero habiéndome interesado a mí y haberme tomado el tiempo necesario para recrear este momento ha valido la pena.

Gracias.

 

Rafael Marcos Pardo

Protocolo y Relaciones Institucionales

One Response to “Protocolo Conventual”

  1. Ana María Galmez 24. nov, 2011 at 6:34 am #

    Estimado Rafael pertenezco a la ONG Harambee que trabaja para los pobres de Africa Subsahariana. El próximo diciembre la Escolania del Valle de los Caidos nos ofrecerá un concierto navideño a beneficio de nuestra organización. Quería pedirte si nos autorizarías a usar la fotografía que tienes en tu blog para las invitaciones y afiches que realizaremos para la difusión de este convierto.
    Muchas gracias,
    Ana María Gálmez, Comunicaciones Harambee